Sandra Valdettaro, directora del seminario.

Lo que dejó el Segundo Seminario de Fundéu Argentina

22 nov 18

Por Sandra Valdettaro

Segundo Seminario Internacional de Fundéu Argentina

El periodismo y los medios iberoamericanos ante los signos de este tiempo

Rosario, 1 y 2 de noviembre de 2018




Notas sobre algunas de las afirmaciones compartidas y los interrogantes planteados

 

 

 

Sobre la conferencia de Franco Berardi:

 

La conferencia inaugural del filósofo italiano Franco Berardi ofreció un marco interpretativo general sobre el tema del seminario: los signos de este tiempo.

 

En una época caracterizada por las noticias falsas y la ansiedad digital, y por las incertidumbres que generan las profundas modificaciones en los modos de producción, las nociones desarrolladas por Berardi actuaron como clave reflexiva para el abordaje de la problemática actual de la profesión periodística.

 

Los tópicos centrales de su planteo fueron los siguientes:

 

A partir de retomar un concepto de Byung Chul Han, Berardi caracteriza los comportamientos masivos contemporáneos como un enjambre en el marco del semiocapitalismo actual de redes y plataformas; un capitalismo de las emociones que produce efectos de pánico y depresión, es decir, de abandono o renuncia al deseo.

A pesar de la ciberutopía inicial, la red no ha sido la historia de una liberación igualitaria, sino que produjo un efecto antidemocrático, de desempoderamiento de la vida social.

Esto implica un riesgo para la democracia, que se asienta en la capacidad de distinción crítica de los ciudadanos, la cual parece diluirse.

La obsesión identitaria actual, por ejemplo, no es un racismo de los ganadores, sino un racismo de los perdedores y los deprimidos, porque nadie ha ganado nada, sino que todos hemos perdido.

A pesar de ello, la experiencia con las redes produjo fenómenos como el movimiento Occupy o el de los indignados en España, que aunque no tenían un poder real, reactivaron el cuerpo erótico del lazo social y político, el placer del encuentro con el cuerpo del otro en el espacio físico de las calles.

Aunque la historia moderna haya sido entendida como una (his)tory, la tecnología no es ni femenina ni masculina, como lo demuestra el empoderamiento de lo femenino a partir de las redes y otros medios.

Retomando estas experiencias, el planteo de Berardi es que solo a partir de la solidaridad y la empatía podemos descubrir formas nuevas de vincularnos, ya que tecnología, en sí misma, no es buena ni mala.

 

Tópicos principales surgidos de las ponencias y debates

 

Participantes: Eliezer Budasoff, The New York Times en español; Leila Guerriero, periodista y escritora, integrante del consejo rector de la FNPI; Gastón Roitberg, La Nación; Enric González, El País; Osvaldo Aguirre, periodista y editor; Franco Picatto, La Voz del Interior; Beatriz Busaniche, Fundación Vía Libre; Abel Escudero Zadrayec, Clarín; Ricardo Luque, La Capital; Damián Schwarzstein, Rosario 3; Fernanda Blasco, Rosario Plus; Roberto Caferra, Radio 2 y Canal 3; Javier Hernández, El Ciudadano; María Inés Suidini, Radio Universidad UNR; Gabriel Rossini, El Litoral, Santa Fe; Jorge Toum, Canal 13 y Diario Uno, Santa Fe; Javier Sinay, Red/Acción; Claudio Berón, La Capital; Diego Montejo, Mirador Provincial; Hernán Álvarez, Mirador Provincial.

 

La cuestión de las noticias falsas no es nueva. Es una cuestión inquietante, pero se trata de algo temporal: a mediano plazo siempre prevalece la verdad. Proliferan por la viralización tóxica que puede hacer cualquier persona en las redes. Generan desconfianza en la institución periodística. La indignación y la demagogia periodística se convirtieron en un negocio. Las redacciones, por su parte, parecen fumigadas. Se remarca tener en cuenta las diferencias entre tres tipos de noticias falsas: la información errónea, la desinformación, y la mala información (cfr. IJNet.org). También se alude a que hay casos en los que el juego con las noticias falsas produce efectos positivos. Se interroga acerca de si la viralización actúa como criterio de noticiabilidad en la actualidad. Se postulan las noticias falsas como fenómeno terminal del automatismo escriturario, de la repetición de fórmulas cristalizadas. Ante ello, se propone rescatar el trabajo en terreno: estar ahí, observar, comprender y conocer, como resistencia a la lógica intempestiva de las noticias falsas.

 

Se apunta al fortalecimiento de la calidad y la credibilidad, porque un periodismo honesto y bien hecho puede resistir todos estos embates a partir del simple hecho de contar buenas historias. Se propone recuperar una visión romántica, pero no naif, de la profesión. Se recomiendan los siguientes procedimientos:

- desconfiar de la primera impresión;

- no trabajar por impulso;

- usar varias fuentes de chequeo para verificar datos;

- verificar las cuentas en redes sociales de los periodistas;

- replicar los experimentos positivos de verificación de datos;

- tener otra actitud hacia los errores y hacer autocrítica en las redacciones;

- fomentar el periodismo de investigación;

- ponderar la importancia de los clásicos manuales de estilo y elaborar guías de estilo digital;

- no confundir cantidad con calidad de información;

- realizar inversiones en herramientas y plataformas para la verificación en un contexto de velocidad de producción;

- analizar metadatos para verificación de fuentes;

- generar nuevos hábitos en las redacciones con diversas capas de revisión para el control de calidad;

- realizar curadurías colectivas entre periodistas;

-ponderar los valores del periodismo y los medios como marcas periodísticas y como certificados de origen de calidad;

- evitar el sensacionalismo que erosiona la confianza;

- recuperar la empatía con los lectores reeditando la mística de las redacciones tradicionales.

 

En referencia a cuestiones particulares sobre la escritura, surgen las siguientes nociones:

- la importancia de rescatar la relación entre biografía y profesión periodística;

- no perder la sensibilidad con el lector cuando se escribe;

- mantener una mirada marciana, de extrañamiento, para producir crónica, detectando las peculiaridades de la historia;

- evitar el lenguaje mecanizado, formulaico, del periodismo;

- reflexionar sobre el componente estético en la escritura periodística;

- tener en cuenta el caso de la crónica policial como ejemplo del vínculo paradójico entre lo estético y lo ético;

- apostar a una escritura que rompa los estereotipos y los verosímiles;

- ponderar el componente literario como apuesta a un diferencial en la escritura;

- recuperar la convicción de una ética de lo estético aun en épocas de urgencia, cuidando las formas y manejando el lenguaje.

 

En la relación del periodismo con los lectores se advierten complicaciones que se expresan en profundas confusiones, por ejemplo, entre opinión y comentarios, que lleva a que, en muchas ocasiones, los lectores discutan los hechos como si fueran opiniones. Ante esta dificultad y otras similares, se expresa lo siguiente: la necesidad de formar a los lectores y a la audiencia; de fomentar y ampliar el segmento de lectores que necesita información legítima; no olvidar que el buen periodismo termina encontrando a sus propios lectores; transparentar los mecanismos con los lectores; considerar la eficacia de las métricas clásicas para medir audiencia, las cuales no reflejan calidad; inventar y experimentar con otros recursos, como entrevistas a los lectores, y score, para medir calidad, satisfacción del usuario, tiempo de lectura, interacciones de una nota; recordar que, aun en épocas de digitalización, resultan vigentes las hipótesis del reforzamiento de predisposiciones y la disfunción narcotizante de la Mass Communication Research de Lazarsfeld y Merton (cfr., entre otros, The people's choice, década de los 50 del siglo XX).

En cuanto al modelo de negocios y empresarial, surgió como tema principal la suscripción de los lectores digitales como desafío para hacer mejor periodismo, tanto en contenidos como en formatos, manteniendo contratos de lectura de calidad.

Desde los colectivos militantes, se apuntó a fomentar la protección de datos personales, a controlar los usos del perfilamiento microscópico y a denunciar la producción de noticias falsas, en particular, cuando surgen de funcionarios públicos. Se enfatizó sobre la necesidad de evaluar la emergencia de nuevos jugadores en la producción de información, debido a que el periodismo perdió centralidad; de describir cómo se compone la dieta informativa, las diversas fuentes y plataformas, y de qué manera se produce la creencia; de dilucidar qué agencias sociales son las que detentan el poder del recorte de la información en la actualidad. Se propuso, también, considerar los efectos de las transformaciones que ocurren en la profesión a partir, por ejemplo, del uso de inteligencia artificial para la producción de noticias. Se propuso fomentar experiencias de pensar con otros como estrategia social de resistencia.

 

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